Se miró al espejo, con una incertidumbre que crecía lento en su Corazón y alimentaba sus venas. Había miedo; del miedo que nos lleva a cuestionarnos si lo que hacemos esta BIEN o esta MAL. Y sin embargo, con el temblor en su cuerpo, sonrío.

Volvio a fijar su nogal visual en el cristal que le devolvía una calida sonrisa carmín. Tomó el maquillaje rosado y se lo aplico como sombra en sus párpados. Volvió a mirarse y con un lapiz se delíneo el fino contorno de sus ojos. Volvió a mirarse y con un sutil anaranjado resaltó sus pómulos. Y volvió a mirarse.

Se alejo de aquel espejo y aflojo la toalla blanca que cubría su cuerpo, nada delgado, pero tampoco obeso... Siemplemente "rellenito" como dirían las abuelas. Se dejo ver en ropa interior, con un conjunto celeste (como le gustaba a él) y acudió a su cama a elegir el ropaje que la cubriría nuevamente de su inseguridad. Optó por un jean semi-ancho azul oscuro, una musculosa larga púrpura y una camiseta verde musgo con letras rosadas. Se vistio... Luego tomó el peine negro que reposaba en su mesita de luz y se desnredó el cabello. Ató un minúsculo mechón hacía el costado y ese sería todo el arreglado. Se colocó una media azul y una naranja; las eternas zapatillas negras y un tapado del mismo color. El collar que él le había regalado y sin dudarlo abandonó aquel lugar... Decidida.

Cruzó varias calles con nervios y lagrimas en sus ojos; pues seria dificil dar aquel enorme paso al que estaba dispuesta. Llegó a una enorme plaza; repleta de flores y nada. Miró con nerviosisimo e intento calmarse respirando profundo y pausado.

El perfume de él llenó el lugar y su piel se erizó transimitiéndole calor y frío al mismo tiempo. No se volteo. Esperó.

Él se acerco lento por su espalda y en un susurro la saludo. Ella volteo...

Se miraron por eternos segundos que competían contra Cronos, el amo del tiempo. Se admiraron y se conquistaron otra vez más. Se acercaron chocando sus frescas respiraciones y sonrieron con gran timidez. Ella le tomo la mano y él entrelazó sus dedos. Y la felicidad la llenó como nunca antes... Al igual que a él... Como nunca más lo haría.

C.Liztrannge