Dejamos caer la sombrilla que nos acobijaba

de la soledad plateada.

Y con ella dejamos caer las pasiones

que ilusionadas jugaban entre cartas.

Desearia que fueras,

lo que en mi mente hay...

Un sinfin de recuerdos

de sonrisas ajenas a nuestras tristezas.

Como el atardecer nocturno,

que en en las madrugadas nos

embelesaba.

Campanas de Iglesias

destruidas en nuestras guerras.

¿Acaso has enterrado tu espada

cobarde caballero de los futuros inciertos?

Pues tus promesas

solo me llenaron de engañosas certezas

que simulaban cumplirse.

Lento, muy lento

derretimos este maldecido hielo,

que se transforma en la escarcha

que luego inunda mis ojos.

Desearia que fueras,

lo que en mi mente hay...

Un sinfin de recuerdos

de sonrisas ajenas a nuestras tristezas.

Como el atardecer nocturno,

que en en las madrugadas nos

embelesaba.

Hay una canción lugubre

en mi corazón.

Escuchala atento proque reclama

nuestra prolongada perdición,

la que negaste con ojos ciegos

y lagrimas de actuación.

Me canse y llego el juicio de TU final.

Oh... ohh...

Escucha el organo condenar...

Escucha el organo condenar...

Oh... ohh...

Alegrate de que perdiste el juego,

no podias defender tus patrañas

ante un jurado tan justo...

Oh... ohh

Escucha el organo condenar...

Escucha el organo condenar...

Llego TU final.

C. Liztrannge